
Autor: Eduardo Chaillo, CMP, CITE, CMM | Global General Manager LATAM, Maritz | Socio PCMA
Hay encuentros que terminan cuando concluye la última sesión. Otros permanecen abiertos porque lo conversado se convierte en tarea, regresa después como avance y provoca nuevas preguntas. El Customer Advisory Summit de Los Cabos pertenece a esta segunda categoría.
Durante ocho años, el equipo de promoción de Los Cabos (FITURCA) y PCMA han construido una relación que va mucho más allá de organizar una reunión anual. El CAS nació para acercar la voz del mercado a la comunidad receptora, pero gradualmente se ha convertido en un proceso continuo para analizar el destino con honestidad, contrastar perspectivas y orientar decisiones.
El motor local ha sido el equipo de FITURCA. Su capacidad para convocar, escuchar, coordinar a los actores del destino y dar continuidad a las recomendaciones ha permitido sostener este esfuerzo. PCMA aporta una comunidad global, una metodología de colaboración y una visión de los eventos como motores de progreso económico y social.
Esa combinación reúne a líderes de asociaciones, estrategas, organizadores de reuniones corporativas e incentivos, especialistas en tecnología y profesionales que influyen en decisiones de sede alrededor del mundo. Los “advisors” participan generosa y voluntariamente. Estudian el destino, recorren su infraestructura, escuchan a sus actores y comparten mejores prácticas derivadas de organizar eventos en diferentes países.
Algunos han regresado durante varios años, lo que les permite reconocer avances y advertir pendientes con una profundidad que ninguna visita aislada podría ofrecer. No llegan para entregar una lista de instrucciones, sino para pensar junto con Los Cabos.
Así se vivió la edición 2026, celebrada el 30 de julio y 1 de agosto. La conversación comenzó mirando hacia atrás. Durante la pandemia, los advisors ayudaron a explorar alternativas de recuperación, flexibilidad y modelos híbridos. Más adelante aparecieron desafíos relacionados con talento, movilidad, percepción de seguridad, responsabilidad social y diversificación de mercados.
Para mí fue especialmente satisfactorio constatar la evolución de este consejo asesor. Varias inquietudes expresadas en años anteriores encontraron cauce en proyectos concretos. El Clúster de la Industria de Reuniones de Los Cabos se constituyó formalmente y se incorporó a COMIR. También se pusieron en marcha esfuerzos para atraer, reconocer y retener talento; un programa de embajadores para acercar congresos nacionales e internacionales, además de una campaña para que la población comprenda mejor lo que las reuniones aportan a la economía y a la comunidad.
La revisión también permitió reconocer un pendiente. Entre una conversación y la siguiente pueden perderse impulso y oportunidades. El paso siguiente será mantener mayor interacción durante el año, establecer prioridades y mostrar con claridad cómo avanzan las recomendaciones. No se trata de producir más ideas, sino de acompañar mejor aquellas que vale la pena ejecutar.

Con esa perspectiva, los datos dejaron de ser una presentación de resultados y se convirtieron en detonadores del diálogo. Mostraron fortalezas claras en incentivos, reuniones corporativas y grupos ejecutivos, pero también una disminución en la conversión conforme aumenta el número de participantes. En lugar de lamentar lo que Los Cabos no tiene, la pregunta fue dónde puede competir mejor con lo que sí tiene.
La respuesta fue apareciendo a lo largo del día. Los Cabos combina servicio, privacidad, experiencias y posicionamiento de alto nivel. Consejos directivos, clubes de presidentes, reuniones de liderazgo, programas de reconocimiento e incentivos encuentran aquí condiciones difíciles de replicar. Más que perseguir indiscriminadamente todos los segmentos, conviene afinar esa identidad y construir desde ella.
La conversación sobre asociaciones añadió otro matiz. Un congreso no elige una sede exclusivamente por sus hoteles, salones o tarifas. También busca avanzar su misión, fortalecer a su comunidad y conectarse con conocimiento local. Esta perspectiva abre posibilidades para reuniones especializadas vinculadas con ciencias marinas, sostenibilidad, hospitalidad, tecnología y otros sectores relacionados con las capacidades del destino.
Los datos pusieron además sobre la mesa asuntos muy concretos: la competencia por espacios entre bodas y grupos corporativos, el potencial de América Latina y Canadá, la comunicación sobre seguridad y la influencia de la inteligencia artificial en la investigación de destinos. La tecnología facilita la exploración; la confianza, la visita y la experiencia personal siguen definiendo muchas decisiones.
Poco a poco, el análisis dejó de concentrarse en cómo vende cada hotel y se convirtió en una reflexión sobre cómo compite el destino completo. Cuando una propiedad no puede recibir un grupo, la oportunidad podría conservarse si otro integrante de la comunidad logra atenderlo. La verdadera competencia no está necesariamente al otro lado del corredor turístico, sino en otros destinos capaces de presentarse como un ecosistema articulado.
La conversación avanzó entonces hacia temas que rebasan la promoción: formación de talento con la academia, calidad de vida, responsabilidad social y el riesgo de que los habitantes perciban al turismo y a las reuniones como una carga. Incluso la geopolítica encontró su lugar. En medio de la polarización, Los Cabos puede ser un punto de encuentro para líderes de Norteamérica y América Latina alrededor de intereses compartidos.
Al terminar, el resultado más importante no era una nueva lista de recomendaciones, sino comprobar que la relación había madurado. Los “advisors” podían reconocer el eco de conversaciones anteriores en las acciones del destino, mientras la comunidad local recibía nuevas preguntas para orientar su siguiente etapa.
Ahí comienza una forma distinta de embajada. Quien ha sido invitado a conocer los desafíos, aportar soluciones y observar los avances habla del destino desde la experiencia, no solamente desde un argumento promocional.
Escuchar abre posibilidades. Contrastar evita la complacencia. Dar seguimiento convierte una buena conversación en estrategia. Después de ocho años, el CAS Los Cabos demuestra que su verdadero valor no está únicamente en lo que sucede durante el encuentro, sino en lo que empieza a cambiar cuando todos regresamos a casa.
Eduardo Chaillo, CMP, CMM, CITP, es Director General Global para Latinoamérica en Maritz, donde establece alianzas estratégicas regionales y potencia la experiencia MGE. Fue Director Ejecutivo del Sector Reuniones en el Consejo de Promoción Turística de México y fundador de Global Meetings and Tourism Specialists. Su visión transforma encuentros corporativos en experiencias culturalmente enriquecedoras que conectan continentes.
